TIEMPO DE ANFIBIOS, por Máximo Muñoz Escribano

Tras un duro y prolongado invierno, muy húmedo con buenas precipitaciones en forma de lluvia y nieve, la primavera está ya instaurada en la sierra. Muy pronto el piorno en flor amarilleará las laderas de las montañas, la jara, durante poco más de quince días, teñirá de blanco nuestros montes, y las grandes rapaces, tras el celo invernal, estarán incubando en sus nidos rocosos y arbóreos.

Las aguas del deshielo bajan veloces y energéticas, cargadas de fuerza, a los valles desde las cumbres, y en zonas encharcadas, de aguas mansas y mas retenidas, comienza el cortejo, puesta y nacimiento de ranas, sapos, salamandras y tritones. Es la estación de los anfibios, su momento, donde con tranquilidad y ojo paciente podemos observar en muchos de estos lugares los huevos, en grandes cantidades y en forma de cuentas de rosario, procedentes de las puestas de estos vertebrados. En un tiempo récord, antes de que los calores evaporen las aguas de las charcas, los renacuajos nacidos, con branquias y cola, se adaptarán a la respiración pulmonar y la vida terrestre con sus cuatro extremidades.

Rana verde o común, Rana ridibunda

Los anfibios podemos dividirlos en dos grandes grupos: Los anuros, sin cola como ranas y sapos, y los Urodelos, con cola como Salamandras, tritones, y gallipatos. En nuestra sierra hay una gran cantidad de especies de ambos grupos. Entre los Anuros destacan la rana verde o común, Rana ridibunda, y el sapo común, Bufo bufo, de gran tamaño y que en nuestra sierra está presente mediante la subespecie almanzoris. Muy curiosa la presencia en las lagunas de peñalara de la Ranita de San Antón, Hyla arbórea, muy mediterránea pero que como consecuencia del aumento medio de las temperaturas serranas ha escalado hacia zonas peri glaciares antes vetadas ecológicamente para ella.

Salamandra

Los Anuros son muy abundantes en Guadarrama, tritones jaspeados, ibéricos, gallipatos o guardafuentes, incluso alguna especie muy amenazada, o la subespecie de Salamandra típica del sistema central, Salamandra almanzoris, más oscura en su tonalidad general.

Los anfibios son unos buenísimos bioindicadores, tanto del cambio climático como de la presencia de tóxicos en el ambiente, resultado todo ello de su finísima piel y elevadísimas necesidades de hidratación. La degradación de la capa de ozono se manifiesta muy claramente en ellos, pues se ven rápidamente afectados por la radiación ultravioleta. Y como hemos visto, la anormal distribución de especies en los pisos climáticos de la montaña no es ni más ni menos que un desbarajuste del calentamiento global.

Sapo macho guardado los huevos
Sapo macho guardado los huevos

Texto: Máximo Muñoz Escribano

Documentación Gráfica: Creative Commons


 

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