RUTA: LA SIERRA DE LA CABRERA, por Francisco Cantos Fernández

Siempre que me dirijo hacia el norte por la A1, al pasar junto al pueblo de La Cabrera me atraen poderosamente la mirada las escarpadas estribaciones que se dibujan al fondo. Son las últimas estribaciones de la Cuerda Larga, que pasado el puerto de la Morcuera, lentamente va descendiendo hacia el este hasta terminar en estos afilados picos. Poco a poco, la carretera de Burgos se va acercando a estas rocas haciendo un quiebro forzoso para pasar rozando casi el Pico de la Miel, en el que abruptamente la cadena finaliza.

Al fondo Cancho Gordo

La Sierra de la Cabrera es una pequeña cadena granítica de apenas cuatro kilómetros de longitud flanqueada al oeste por el pico más alto, Cancho Gordo, de 1.564 metros de altitud, y al este por el ya descrito Pico de la Miel, de 1.392 metros. Por su composición granítica, esta pequeña sierra se asemeja a una Pedriza en pequeñito, recordándonos remotamente a la Cuerda de los Porrones. Justo en la ladera sur del Cancho Gordo existe un pequeño convento, hoy llamado de San Antonio, retiro de paz y espiritualidad desde hace siglos.

Nos proponemos esta vez visitar el convento y recorrer la Sierra de la Cabrera ascendiendo a sus dos principales picos en una excursión circular de unos 12 Kilómetros de recorrido. para ello, tomaré como referencia la excursión 106 del GMSMA denominada «El Pico de la Miel», que hicimos en el otoño de 2012. El track, mapas y fotografías de la ruta pueden consultarse en el blog del GMSMA, cuyo enlace aparece al final del texto. En aquella ocasión recorrimos las estribaciones de oeste a este. Posteriormente, el invierno pasado nuestro grupo volvió a recorrer estos picos a la inversa, de este a oeste (excursión 329), pero debo decir que me gustó más la primera, que es la que vamos a recorrer.

 

RUTA

Comenzamos la excursión en el Hostal Cancho el Águila, una parada con hostal, restaurante y gasolinera junto a la antigua carretera N-I, hoy sin circulación por el desvío de la autovía a su paso por el pueblo de la Cabrera. Se encuentra junto a la salida 60 de la A-1 y no nos será difícil encontrarla porque es zona de descanso siempre repleta de camiones de gran tonelaje. Nos encontramos al pie de las impresionantes paredes verticales que el Pico de la Miel ofrece por su cara sur. No he podido encontrar la razón de este topónimo, pero es de suponer que como en el caso de muchos otros parecidos, se debe a la existencia de colmenas en la zona. Lo primero que vamos a visitar es el Monasterio de San Antonio, que se encuentra al oeste del pueblo de la Cabrera. Si tuviéramos que ir en vehículo, lo haríamos atravesando el centro de la localidad para, siguiendo las indicaciones existentes, llegar a la calzada de hormigón que asciende hasta el monasterio; pero nosotros como senderistas debemos buscar la opción más acorde con la naturaleza, por lo que rodearemos el pueblo por el norte, utilizando para ello caminos de tierra. Esto nos llevará unos 4 kilómetros.

Vista de la A-1 desde la cima del Pico de la Miel

Nada más arrancar, seguimos la antigua carretera N-I en dirección al centro del pueblo. Pasados 300 metros nos desviamos a la derecha por la calle de los Colegios, y unos 200 m después giramos a la derecha por la calle Encerrada, que enseguida se convertirá en un camino de tierra que nos llevará hacia el oeste durante 1,5 kilómetros. Al final, este camino gira hacia el sur para desembocar en la calle del Hornillo, que es otro camino de tierra. Unos 500 metros después giramos al oeste por la calle de la Navazuela, pasando entre varios chalés. Seguimos ascendiendo por el camino mientras vemos Cancho Gordo al fondo cada vez está más cerca. Un monolito de granito con una inscripción nos anuncia la ruta a Cancho Gordo hacia la derecha; es el camino que sube directamente al Collado del Alfrecho, desde donde podríamos subir al pico. Pero nosotros subiremos por otra ruta, hay que seguir el camino que llevábamos. Un kilómetro después el camino desemboca en la ya mencionada calzada de hormigón que sube al Monasterio, es el Camino del Reconquillo. Recorremos el último kilómetro jalonado por monolitos de granito que señalan las estaciones del Vía Crucis que, partiendo del cementerio, termina en el Monasterio. En el último recodo del camino un cartel nos sorprende: «Dios te habla en la creación. Escucha en silencio» Al leer el cartel nos damos cuenta de que tanto la A-1 como el pueblo de la Cabrera ya no están cerca, y nos encontramos en plena naturaleza; como dice el cartel: ¡Escuchemos su silencio!

Monasterio de San Antonio

Desde su fundación en el siglo XI o XII, el convento ha estado habitado por Benedictinos y Franciscanos, invadido por los franceses, desamortizado por Mendizábal, comprado por los descendientes de Goya y posteriormente propiedad del Dr. Jiménez Díaz, quien lo legó a su muerte a la orden Franciscana. El Convento-Monasterio San Julián y San Antonio, que es su nombre oficial, está habitado actualmente por Misioneros Identes, quienes no solo realizan su misión religiosa, sino que promueven muchas actividades culturales. Se puede visitar los martes, jueves, sábados, domingos y festivos; y merecería la pena visitarlo aprovechando que nuestra ruta pasa por aquí —nosotros tuvimos la excepcional ocasión de visitarlo en nuestra excursión—. No es un gran monasterio, sino un pequeño convento situado en una terraza en la ladera sur de la Sierra de la Cabrera, con una pequeña iglesia, los restos de un antiguo claustro y unos jardines de variada vegetación; uno orientado al sur, soleado y con unas vistas inmejorables; otro orientado al norte, más sombrío y regado por un manantial que baja directamente de la sierra. El lugar es un remanso de silencio y paz.

Con nostalgia, dejamos el convento para proseguir nuestra ruta algo menos relajada; nos dirigimos al punto más alto de nuestro camino, Cancho Gordo. La subida parte exactamente desde la valla del convento y no tiene pérdida, ascensión recta hasta la cima. En tan solo un kilómetro de recorrido ascenderemos 350 metros, lo que nos hará resoplar en varias ocasiones; hay que tomárselo con tranquilidad porque no tenemos prisa. El camino final se estrecha por un canal hasta la base del pico; finalmente ascendemos a la cumbre donde encontramos los restos de una antigua edificación. Desde la cumbre, mirando hacia el este podemos observar las estribaciones que vamos a recorrer, rematadas por el Pico de la Miel. Desde este ángulo se aprecian perfectamente las diferencias de desnivel entre ambas partes de la cuerda. Al igual que en Siete Picos, la zona sur es casi vertical, prácticamente infranqueable sin material de escalada —con excepción de subir por Collado del Alfrecho—, mientras que la norte es una suave pendiente.

Ladera norte del Pico de la Miel

Una vez que hayamos descendido a la base del pico, tomamos dirección este para descender por un camino señalado por hitos de piedra al Collado del Alfrecho. Desde este collado el camino no ofrece dificultades porque discurre suavemente a unos metros al norte de las afiladas aristas. En nuestro recorrido de unos tres kilómetros pasaremos junto al Cancho de la Bola, la Peña del Águila, las Agujas de las Pedrizas y el Cancho de los Brezos para finalmente acometer el ascenso al Pico de la Miel, que visto desde el norte no se parece nada a la torre inexpugnable que estamos acostumbrados a ver desde el otro lado. En pocos minutos, ascendiendo por una ladera de lanchas de piedra, llegaremos a la cumbre del pico.

Por fin habremos coronado el aparentemente inaccesible Pico de la Miel que tantas veces hemos contemplado al pasar que desde la carretera. Su cima es un excelente mirador de la Sierra Norte: A sus pies el paso de la A-1, de la que nos sentimos dueños desde aquí arriba. El embalse del Atazar se contempla desde aquí como desde pocos sitios podríamos verlo. Y algo que normalmente no acostumbramos a contemplar desde las cumbres es el paso de los aviones: la senda de aproximación al aeropuerto de Barajas pasa por este punto; cuando las pistas están en configuración sur —como fue el caso de nuestra excursión—, los aviones, dispuestos en rigurosa fila para aterrizar casi se alcanzan con la mano.

La vuelta al punto de inicio no tiene pérdida. Descendemos la zona rocosa hasta llegar al camino que tomamos hacia la derecha; a medida que desciende, va girando lentamente siempre a la derecha hasta completar un rodeo al pico de 180 grados y habremos llegado a nuestro destino. Antes de irnos, contemplemos otra vez desde abajo las verticales laderas del Pico de la Miel.

Ficha técnica

Inicio: La Cabrera

Final: La Cabrera

Tiempo: 5 a 6 horas

Distancia: 12 Km

Desnivel [+]: 680 m

Desnivel [-]: 680 m

Tipo: Circular

Dificultad: Alta.

Época recomendada: Todas. Con hielo la subida al Pico de la Miel es peligrosa.


Texto: Francisco Cantos Fernández – fcantosf@gmail.com

Documentación Gráfica: Grupo Mágico de Senderismo Miércoles con Antonio

Enlace para obtener información adicional y los track para seguir la ruta con GPS

Marisa Ortega.


 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *