RUTA: La Mariposa de Pinares Llanos, por Francisco Cantos Fernández

Fue hace ya 160 años, en el año 1848, cuando el doctor Mariano de la Paz Graells, director del Museo de Historia Natural descubrió, cerca de Peguerinos en un lugar conocido como Pinares Llanos, una hermosa mariposa de la familia de los satúrnidos desconocida hasta entonces.

El naturalista decidió dedicársela a la entonces reina, Isabel II, bautizando a la mariposa como Saturnia isabelae. Posteriormente, la comunidad científica rebautizó la especie como Graellsia isabelae en honor a su descubridor. Esta mariposa, endémica de la Península Ibérica, está considerada como la más bella de Europa y una de las más grandes.

En nuestra ruta de hoy nos adentraremos por la zona donde Graells descubrió la mariposa isabelina, aunque por tratarse de una especie nocturna, con toda seguridad no veremos ningún ejemplar. Lo que sí veremos —y este será nuestro objetivo— será una placa de bronce que conmemora, in situ, el descubrimiento del lepidóptero. Para esta excursión, nos basaremos en la excursión 229 del GMSMA, en cuyo blog se puede consultar la excursión y descargar el track. El enlace al blog aparece al final del texto. La ruta comienza y termina en el mismo pueblo de Peguerinos, perteneciente a la provincia de Ávila, pero tan cercano a la Comunidad de Madrid.

La ruta

Desde el centro del pueblo nos encaminamos por la Calle de la Pozuela en dirección este hacia el borde del Embalse de la Aceña. Una vez en el embalse giramos a la izquierda para seguir por la orilla aguas arriba durante un kilómetro, para poder rodear la cola del embalse por un pequeño puente sobre el Arroyo de Chubieco. Una vez cruzado el arroyo, seguiremos rodeando el embalse por el camino de la orilla opuesta, esta vez aguas abajo, durante casi tres kilómetros, hasta llegar a un gran recodo en el que desemboca el Arroyo de Navalacuerda. Desde el recodo asciende un camino paralelo al arroyo que en 2,7 kilómetros nos lleva sin pérdida hasta el albergue de la Casa de la Cueva. A nosotros, como somos bastante curiosos, nos gustaría ver la presa desde arriba, por lo que tomaremos otro camino: Ascenderemos en línea recta hacia el sur unos 130 de desnivel y tras unos cuantos resoplidos, en unos minutos nos encontraremos en el Alto de las Casas. Como no hemos subido por el camino, nos vemos obligados a saltar una valla de piedra para entrar en una finca ganadera. Desde aquí podemos contemplar la presa del Embalse de la Aceña, en cuyas aguas vierten varios arroyos con nombres diversos, y es precisamente desde este embalse donde el río toma su nombre como Río de la Aceña, tributario del río Cofio. Desde la presa se transvasan aguas por una tubería subterránea a la cuenca del Guadarrama. La salida de las aguas por el lado de Madrid tuvimos ocasión de verla en la excursión 339 del GMSMA, cuando vimos como salía agua de un túnel que vertía sus impetuosas aguas en el Arroyo del Picazuelo, tributario del embalse de La Jarosa.

Prado de los Robles de Arriba

Desde el Alto de las Casas seguimos por la a pista de tierra que asciende por un prado en el que vacas y caballos campean a sus anchas; no debemos salirnos de la pista, pues estamos dentro de una finca privada. Al final, el camino nos acabará llevando al Prado de los Robles de Arriba, en lo alto de la loma. Para salir de la finca, pasamos una puerta de hierro y el camino continúa hasta llegar a la carretera asfaltada —y bastante deteriorada— que viene del Puerto de Malagón. Si siguiéramos la carretera hacia el norte, nos llevaría hasta el Albergue de la Casa de la Cueva, nuestro siguiente punto del recorrido, pero como somos senderistas no nos gusta ir por el asfalto, por lo que 500 metros antes de llegar a la carretera tomaremos un atajo hacia el norte. Llegados a este punto llevaremos 2,5 kilómetros desde el Alto de las Casas. Pero, ¿cómo nos orientaremos? Si llevamos GPS no hay problema, siguiendo el track descargado de la ruta.

Albergue forestal Casa de la Cueva

¿Y si no? Pues bien, Pinares Llanos se caracteriza por las estribaciones escarpadas que, a modo de contrafuerte, descienden desde la cuerda principal de la sierra. El albergue de la Casa de la Cueva se encuentra exactamente debajo de la última y más occidental de las crestas; no tiene pérdida. Nos quedan 800 metros hasta el albergue, prácticamente todo bajada: Atravesar el Arroyo de Navalacuerda y seguir bajando hasta encontrar la pista.

Llevamos ya unos nueve kilómetros de recorrido; aprovechemos para hacer un alto en el camino en una explanada cercana al albergue y contemplar la belleza de este paraje con sus praderas y sus pinares enmarcados bajo las crestas graníticas anteriormente mencionadas. Ojalá la temible plaga de la Procesionaria del Pino no acabe desplazando a nuestra preciosa Graellsia que se encuentra ya en peligro de extinción.

¡Nos queda la vuelta! Ahora vamos a rematar el objetivo de nuestra excursión: la placa conmemorativa, para lo cual seguiremos el track campo a través para no pisar asfalto. Si no queremos atrochar, seguiremos bajando por la pista asfaltada en dirección norte unos 1.100 metros y en ese punto, tomar un camino hacia la izquierda, y a tan solo 300 metros buscaremos unas rocas en las que se encuentra nuestra placa. Se trata de una gran placa de bronce de unos dos metros de anchura por un metro de altura adherida a una roca. En la placa se representa en bajorrelieve el paisaje de Pinares Llanos, y sobre este, en tres dimensiones, una Graellsia con sus alas desplegadas —lástima que no tenga colores—. El monumento carece de inscripción alguna, pero nadie duda del propósito conmemorativo de tan oportuno descubrimiento. Para una mejor localización, sus coordenadas son: 40°38’06.0”N, 4°12’01.0”W, Datum WGS84.

Arroyo de Chubieco

Desde la placa de bronce hasta el puente del Arroyo de Chubieco tan solo nos separan dos kilómetros y medio. Descendiendo por el camino de tierra se llega al embalse, pero nuevamente vamos a añadir algún aliciente a la excursión desviándonos del camino para encaramarnos a las peñas que, un kilómetro más adelante, encontraremos a nuestra izquierda. Tan solo una de ellas tiene nombre oficial: Peña del Estribo; nosotros nos conformaremos con subir a las más cercanas a nuestro camino. Cuando hayamos bajado, encontraremos de nuevo en el camino, pero no lo seguiremos hasta el pueblo; atajaremos por un pinar que desciende directamente al Arroyo de Chubieco. Tras 150 metros saltando piedras por el arroyo llegaremos, al puente que cruzamos al inicio de nuestra ruta. Finalmente, Peguerinos ya está ahí mismo, tan solo nos queda un kilómetro para llegar al pueblo, cerrando el círculo de nuestro recorrido de hoy.

 

Ficha técnica

Inicio: Peguerinos

Final: Peguerinos

Tiempo: 5 a 6 horas

Distancia: 15 Km

Desnivel [+]: 464 m

Desnivel [-]: 464 m

Tipo: Circular

Dificultad:Baja Baja

Época recomendada: Todas.

Peguerinos y embalse de la Aceña

Texto: Francisco Cantos Fernández – fcantosf@gmail.com

Documentación GráficaGrupo Mágico de Senderismo Miércoles con Antonio

Enlace para obtener información adicional y los track para seguir la ruta con GPS

Creative Commons.


 

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