PEDRAZA – Historia por los cuatro costados (de su muralla)

1Nuestro caminar arqueológico nos lleva hasta esta villa amurallada a los pies del Guadarrama segoviano

Periodo histórico: Siglos XI al XVI. Localización: Pedraza de la Sierra (Segovia).

Hablar de Pedraza es hacerlo de uno de los pueblos más bellos de la geografía española. Quien no lo conozca tiene la suerte de poder hacerlo por primera vez y perderse sin rumbo por las calles de esta plaza fortificada que conserva excelentemente su semblanza medieval. Para los que ya han visitado Pedraza de la Sierra, que ese es su nombre completo, la villa siempre guarda un detalle o un rincón antes no contemplados y que nos llevaremos de nuestra visita como si se tratara de un souvenir de la historia. Este es precisamente el caso de esta Guía arqueológica de la Sierra de Guadarrama. Aunque el autor de estas líneas ha caminado por las calles empedradas de este pueblo en muchas ocasiones, nunca antes había enfocado su visita desde un punto de vista arqueológico. Y ya era hora, ya que entre las muchas casas blasonadas que jalonan sus calles quedan ciertas huellas del pasado en forma de ruinas.

Haciendo honor a la verdad no todo lo que nos vamos a echar a los ojos está cayéndose. Hay pocos casos, y el lector de esta Guía seguro que los recuerda, en los que la suerte le ha sonreído a unos restos históricos, salvando sus maltrechas piedras de una muerte segura. Algo de esto hay en los lugares que vamos a visitar esta vez. Incluso podremos ver, cuando vayamos profundizando en cada unos de ellos, que representan tres casos diferentes; la ruina sin remedio, la que se quiere sacar de ese estado y la que ha visto cómo el destino ha dado un giro de 360º. Estamos hablando, para ir situándonos, de las iglesias de Santa María de Mediavilla y la de Santo Domingo de Pedraza y por último del Torreón-Pozo de las Hontanillas. En nuestro caminar hasta estos lugares históricos pasearemos por un escenario en el que nos parecerá que se ha detenido el tiempo, como se suele decir, pero esta vez de verdad.

Torreón de las Hontanillas
Torreón de las Hontanillas

Un ‘pozo’ convertido en centro de interpretación

El Torreón de las Hontanillas era una torre albarrana (extramuros del recinto amurallado) que data del siglo XVI. Cumplió una importantísima labor como pozo de agua, aparte de la puramente defensiva y militar, ya que está construida sobre unos manantiales que riegan las vegas circundantes. En momentos de asedio era de vital importancia para cualquier villa tener garantizado el suministro de agua, y así lo estaba para la villa amurallada de Pedraza. Gracias a las obras de las que ha sido objeto, hoy podemos ver el antes y el después de este recinto. El ayer lo encontramos en la enorme fotografía aérea del pueblo que podemos ver justo a la entrada de la Oficina de Turismo de la localidad, un enorme cubo pétreo hueco. Ahora luce otro aspecto, la torre tiene ante sí una segunda vida, que esperemos que dure tantos siglos como la primera.

La actuación llevada a cabo en el Torreón de las Hontanillas nos ha devuelto este gigante tallado en sillar de piedra, que ahora olvida sus viejas funciones defensivas y acuíferas para cumplir la función de centro de interpretación de la villa. Además del torreón se nos ha revelado un antiguo portillo de Pedraza, que fue mandado cerrar en su día debido a que por allí entraban al pueblo mercancías y viajeros sin pagar el ‘peaje’ de la época, como sí se hacía con rigor en la Puerta de la Villa. Para llegar hasta el Torreón de las Hontanillas partiremos de la puerta de la villa, la única que hay, para tomar la calle de las Cuestas, a la que mira la puerta de la cárcel de Pedraza, continuando hasta su final. Allí nace una empinada escalera que nos conducirá en zigzag hasta la puerta de acceso al antiguo pozo. Antes de comenzar el descenso estamos obligados a paladear las vistas que desde allí se tienen de la Sierra de Guadarrama.

Iglesia de Santo Domingo
Iglesia de Santo Domingo

De iglesia a sede de una fundación cultural

Para alcanzar nuestro siguiente destino dentro de Pedraza desandaremos los pasos que nos han llevado hasta el Torreón de las Hontanillas hasta situarnos de nuevo en la cara interior de la Puerta de la Villa. Desde ahí tomaremos la calle del Matadero. Unos metros más allá, a nuestra izquierda, nos toparemos con la iglesia de Santo Domingo, o mejor dicho, los muros que han sobrevivido de este recinto religioso. Junto con la de San Juan y la de Santa María de Mediavilla, nuestra siguiente parada, fue una de las parroquias de la villa de Pedraza, y una de las siete iglesias que llegó a tener este pueblo amurallado. Su origen lo sitúa Luciano Municio (cronista oficial de la villa) a mediados del siglo XIII, gracias a un documento correspondiente a la distribución de unas rentas de préstamos en el cabildo catedralicio de Segovia.

Uno de los valores añadidos de la iglesia de Santo Domingo es la duplicidad de credo religioso que dio cobijo. Tanto los cristianos como los judíos encontraban allí su refugio metafísico, dado que en el mismo Santo Domingo se encontraba la iglesia cristiana y la sinagoga hebrea, coexistiendo ambas. Sin duda se trata de una curiosidad histórica que pocas veces podremos ver repetida en España, pero así fue. A lo largo de los siglos esta iglesia continuó con su vida normal de parroquia destacando el año 1763, momento en el que se levantó su torre, de lo que tenemos constancia gracias a una inscripción en su base. De ella nos queda una vaga sombra de lo que fue en su día, como sucede con el resto de la estructura de este templo, del que han desaparecido su bóveda y su altar mayor. El declive de la villa y la desamortización acabó con la vida de la iglesia de Santo Domingo, siendo literalmente saqueada en favor de la iglesia de San Juan Bautista.

Desde 1998 la Fundación Villa de Pedraza trabaja con marcado ahínco en la recuperación del edificio de la iglesia de Santo Domingo, con el objetivo de convertirlo en su sede y dotar al pueblo de en un espacio polifuncional. La idea es que albergue un auditorio (con capacidad para 350 personas) en el que se puedan desarrollar conciertos, exposiciones o convenciones. Con tal fin se iniciaron las obras allá por el año 1998, concluyendo el desescombro de la iglesia y su seguimiento arqueológico en 2006. Así se ven finalizadas las dos primeras fases de la restauración del edificio, cuyo coste está sufragado por la Fundación Villa de Pedraza. Esta institución cree firmemente en el proyecto en el que se ha embarcado, que redundará en una potenciación de la cultura y una continuidad de las actividades que ya se desarrollan en la villa. Todos esperamos que de aquí a no mucho tiempo podamos disfrutar, de nuevo, de un remozado Santo Domingo.

Santa María de Mediavilla
Santa María de Mediavilla

Santa María, una ruina secular

Seguimos nuestro caminar por Pedraza, disfrutando de sus casas blasonadas cargadas de historia, amasada durante siglos. Desde la iglesia de Santo Domingo tomaremos rumbo hacia la plaza Mayor, tomando primero la calle de los Procuradores y después torciendo a nuestra derecha por la calle Real. Este espacio abierto, corazón de Pedraza, es un magnífico ejemplo de plaza castellana porticada con un encanto inigualable. Allí se alza majestuosa la torre del campanario de la iglesia de San Juan Bautista, custodiando el recinto, que ha visto rodarse a sus pies infinidad de películas de cine y otras grabaciones para la pequeña pantalla. El último caso es el anuncio de Lotería del Estado. Allí también se realiza desde hace años el Concierto de las Velas. Momento en el que la villa es iluminada por cientos y cientos de velas, cuya luz baila con los compases de la música clásica de los conciertos. Dejamos atrás la plaza para seguir por la recta calle Mayor.

Castillo de Pedraza
Castillo de Pedraza

No daremos ni un paso por esta vía cuando ya otearemos en la lontananza el castillo de Pedraza. Uno cientos de metros antes de llegar a sus puertas, a nuestra derecha, veremos los restos que quedan de la iglesia de Santa María de Mediavilla. De origen románico (siglo XI) presenta, lo que queda de ella, una mezcla de estilos arquitectónicos. Su cabecera fue sustituida por un testero recto renacentista, quedando a su lado un ábside románico que aún conserva su original impronta, con una ventana de medio punto hoy cegada. Su arquivolta descansa sobre dos capiteles adornados con motivos vegetales, quedando toda ella envuelta en una chambrana sencilla pero muy bella. En las cornisas de este ábside se pueden apreciar una serie de canecillos que sostienen una cornisa achaflanada. Su torre resume perfectamente los avatares de la intrahistoria de esta antigua iglesia, superponiéndose el uso de sillar, mampuesto, ladrillo y otras piezas reutilizadas.

Su interior es mucho más desolador. El abandono se ha llevado por delante las naves y sus bóvedas, aquellas que en 1792 cubrieron la regia testa del rey Carlos IV, mientras tomaba misa en aquella misma iglesia. A pesar de todos aún podemos disfrutar del cabecero del templo, donde podremos observar el interior del ábside románico que antes describíamos desde su exterior. El arco del triunfo y la capilla mayor son otras de las estancias que aún conservan algo de lo que fueron hace siglos. Todo está mutilado sin clemencia, como la cercenada cúspide de la torre. Son parte del decadente rostro que muestra el lugar, que sirve hoy como espacio donde se desarrollan actividades expositivas, extramuros del castillo, cuyos actuales dueños son también propietarios de la iglesia.

Final del viaje, por el momento

3Finalizamos nuestra visita histórica por Pedraza. Un pequeño recinto amurallado que conserva magníficamente sus aires medievales, sin duda un valor que hoy en día representa un gran atractivo para los visitantes que todos los fines de semana y días festivos inundan sus callejuelas. Da igual que haga sol, llueva o nieve, como fue el caso del día en el que se hicieron las fotos que ilustran estas líneas, Pedraza siempre es Pedraza. Los cambios estacionales (inclemencias climatológicas incluidas) visten el pueblo de una forma muy particular, dotándola de una luz especial que nos muestra, por muchas veces que la hayamos pateado, una cara diferente o un rincón nuevo que antes no nos habíamos parado a disfrutar. Pedraza, como París, “bien vale una misa”, o dos.

Más vistas obligadas (despiece)

Ermita de Nuestra Señora de las Vegas (Santiuste de Pedraza)
Ermita de Nuestra Señora de las Vegas (Santiuste de Pedraza)

Como paradas muy recomendables tenemos que señalar, en primer lugar, la antigua iglesia de San Miguel, hoy Casa del Águila Imperial. Este templo completamente rehabilitado se encuentra a los pies de Pedraza y alberga una magnífica exposición permanente sobre el águila imperial, morador alado de los aires de esta comarca segoviana. Otra de las visitas que estamos obligados a hacer la encontraremos en Santiuste de Pedraza, a pocos kilómetros de Pedraza. A su llegada desde este último pueblo, se levanta la ermita de Nuestra Señora de las Vegas (del siglo XIII), una delicia románica que no tiene desperdicio.


Texto: Jonathan Gil Muñoz – Director de elguadarramista.com

Documentación Gráfica: Oficina de Turismo de Pedraza. Jonathan Gil Muñoz. Marisa Ortega


 

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