NAVALQUEJIGO, LAS RUINAS DE UN PUEBLO MEDIEVAL, por Jonathan Gil Muñoz

Queridos lectores y colaboradores: a partir de esta fecha, vamos subir a nuestra web la mayoría de los artículos que nuestro querido colaborador Jonathan Gil Muñoz escribió para la sección  “Guía Arqueológica de la Sierra de Guadarrama” en nuestra revista Apuntes de la Sierra. Artículos muy interesantes, llenos de rigor profesional, con una gran calidad de escritura que a veces nos emocionaba al leerlos, y que nos mostraron  una Sierra que muchos de nosotros no conocíamos. Creo que es de justicia que estos artículos naveguen por las páginas de nuestra web y estoy segura, serán del interés de todos nuestros lectores. Comenzamos …

Localización: Navalquejigo (El Escorial) – Periodo histórico: Edad Media (s. XIII)

Sobre una colina de Montencinar (cerca de la estación de Las Zorreras-Navalquejigo) los carpetanos levantaron un poblado y una fortificación, y lo que seguramente fue un túmulo (construcción funeraria). No muy lejos, los romanos dejaron para la posteridad en el apeadero de San Yago una serie de aras talladas con inscripciones que hacían mención a antiguas divinidades a las que pedían protección en el camino. Mientras, en el montecillo de San Ignacio una atalaya árabe daba cuenta de los movimientos cristianos a las torres vigía de Torrelodones y Hoyo de Manzanares.

En el epicentro de este crisol de restos de distintas culturas y épocas se levanta el poblado de Navalquejigo, con la espadaña de la iglesia de la Exaltación de la Cruz como punto de referencia. Joya del patrimonio de la comarca del Guadarrama, pertenece al que se ha denominado románico de transición (s. XIII). Ejemplo de iglesia-fortaleza que sirvió de protección a los colonos que durante la Reconquista repoblaron estas tierras serranas. Segovianos que allá por el siglo XI, siguiendo la senda marcada por la Cañada Real Segoviana, encontraron en los prados de la zona un lugar idóneo para fundar un pueblo.

La iglesia de la Exaltación de la Cruz
Cuando el visitante llega a Navalquejigo lo primero que ve es un núcleo de pequeñas casas agrupadas entorno a tres hitos, un gran pilón, la picota y el templo religioso. Estas construcciones se denominan del tipo Herrén; una casa dentro de una parcela con huertos, cuadras, pozos, hornos y pajares. Muchas de esas viviendas ya no lo son, producto de la ruina, pero otras muchas han sido rehabilitadas por un movimiento `okupa´ que en 1997 se estableció en este poblado después de que en 1993 el lugar quedara totalmente abandonado.

Dejando algunos huertos atrás se descubre la portada de la iglesia de la Exaltación de la Cruz, con un carácter puramente defensivo, más parecido a una pequeña plaza fuerte. Con paciencia se puede ir descubriendo el puzzle de reconstrucciones y añadidos que han dado la imagen que hoy día tiene la iglesia. La puerta fortificada data del siglo XIII, el balcón fortificado a modo de matacán es del XV, la capilla es del XVI, mientras que en el XIX se arregló parte de la estructura del templo.

Espadaña desde el patio interior

Dentro del templo
Pero la iglesia que se puede visitar difiere mucho de la que fue hace siglos. En el patio interior, que hoy queda entre la espadaña y la capilla y en el que crece la maleza, se levantaban 3 naves, con columnas coronadas con capiteles de la escuela de Covarrubias, arcos ojivales, llegando a albergar hasta 5 capillas. Hoy esa ruina que hace mella en las casas del poblado de Navalquejigo hace tiempo que también se han hecho notar en la iglesia.

Aspecto que presenta el techo de la capilla

El techo de la capilla (su suelo de baldosas de terracota están dispuestas de manera angular con respecto al eje de la iglesia) se está cayendo poco a poco dejando a la vista la telaraña de vigas de madera que soporta el tejado. Las zarzas han ocupado una pequeña sala, hoy ya sin techumbre, cuya puerta da directamente a la capilla, y que amenazan también con invadirla. Pero podría ser peor. Durante el verano de 2009 la maleza que rodeaba la iglesia de la Exaltación de la Cruz fue poco a poco retirada y las paredes de la capilla se encalaron. Todo producto del trabajo altruista de algunos de los nuevos pobladores de Navalquejigo.

Esos trabajos despejaron de tierra y escombros la pequeña puerta que se abre a los pies de la espadaña, desde interior del patio, y que da acceso al campanario y el matacán. El paso es estrecho y se debe subir por una escurridiza escalera de caracol apenas iluminada por unos pequeños ventanucos. Ya arriba se puede contemplar mejor las trazas del poblado y la estructura de la propia iglesia, así como la buena talla de las piedras de granito que forman el balcón defensivo.

Picota de Navalquejigo

Ajusticiamientos en Navalquejigo
En torno a la picota de Navalquejigo se arremolinaban vecinos y curiosos deseosos de ver cómo se impartía justicia. Los alguaciles sacaron de la cárcel al ladrón que dos días antes había asaltado a un ganadero cuando volvía al pueblo tras vender varias yeguas en Galapagar. El reo apenas podía caminar por las palizas que le habían propinado en la celda hasta que confesó su crimen. Las gentes se acercaban a él para escupirle y arrojarle todo tipo de inmundicias.

Le encadenaron a la columna de granito blanco de la picota, dando su espalda desnuda al verdugo. Éste, animado por la muchedumbre, tomó en su mano el látigo dispuesto a hacer cumplir la sentencia. Una vez terminados los 50 azotes marcados la gente se dispersó por las calles de Navalquejigo. El ladrón quedó tumbado inconsciente y con la espalda ensangrentada en los escalones de la picota, que había cambiado parte de su blancura por el rojo de la sangre. Escenas de ajusticiamientos (incluso ejecuciones mediante horca) como ésta, se representaron en Navalquejigo (s. XVIII) entorno a su picota, que a día de hoy aún se conserva a escasos metros de la iglesia de la Exaltación de la Cruz.

Poblado, pueblo, pedanía…

El siglo XVI fue el período de esplendor de Navalquejigo. Tras pertenecer al Real de Manzanares pasó a manos de los Duques del Infantado. En 1564 Felipe II lo segrega de Galapagar, al tiempo que Torrelodones y Colmenarejo. Recibe la población de La Fresneda y Monesterio después de que el monarca comprara estos terrenos. En esos días se cuentan hasta 250 almas, el doble que en El Escorial. En el XVII comienza el declive de Navalquejigo. La cercanía del Monasterio de El Escorial y de Madrid son las causas.

A pesar de todo el 1748 se convierte en Ayuntamiento, con cárcel, picota, horca, mesón y herrería. De estas fechas datan la mayor parte de los pajares, debido a la venta al Monasterio y a Madrid de piedra, leña, carbón o trigo. A mediados el siglo XIX vuelve a ser de Galapagar para años después pasar al término de El Escorial. Su población se fue poco a poco a vivir a las urbanizaciones que se levantaron entorno a Navalquejigo, contándose un sólo vecino en los años 80.

Cómo llegar hasta Navalquejigo (despiece)
La manera más fácil de llegar hasta Navalquejigo es desde la M-510, de la que parte la carretera del Camino Viejo de El Escorial, en dirección Galapagar tras pasar el puente antes de llegar al polígono P-29 de Collado Villalba. Esta carretera lleva después de unos kilómetros a una rotonda donde ya se indica Navalquejigo. Se deja atrás la estación de Las Zorreras y ya en la calle Mayor se tomará la tercera calle a la izquierda, Fray Juan de San Jerónimo que se adentra en el mismo poblado.


Texto y Fotos: Jonathan Gil Muñoz

Artículo publicado en el nº 182 de Apuntes de la Sierra – Abril 2010


 

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