LAS BERCEAS: Las piscinas naturales de Cercedilla, por Pilar Nogales

A unos 60 km de la capital y en la Sierra de Guadarrama, dentro del Valle de la Fuenfría podemos encontrar las piscinas naturales de las Berceas en el pinar de la Dehesa. Cercedilla, conocida en invierno por sus pistas de esquí, en verano nos regala este espacio de 30 hectáreas con merendero, baños, enfermerías, y mucho más, como los talleres educativos “Cercedilla Investiga”

En estos días de calor los que tenemos la playa lejos buscamos incansables dónde poder pasar un refrescante día. Afortunadamente, aunque no hay mar, Madrid cuenta con varias opciones de piscinas y enclaves naturales donde poder comer, bañarnos y descansar: las Presillas de Rascafría, el Pantano de San Juan, las Pozas de Puebla y algunas más (recordamos que en la Pedriza se prohibió el baño el año pasado, así que despedíos de la Charca Verde).

A unos 60 km de la capital y en la Sierra de Guadarrama, dentro del Valle de la Fuenfría podemos encontrar las piscinas naturales de las Berceas en el pinar de la Dehesa. Cercedilla, conocida en invierno por sus pistas de esquí, en verano nos regala este espacio de 30 hectáreas con merendero, baños, enfermerías, y mucho más, como los talleres educativos “Cercedilla Investiga”. Todo ello podemos disfrutarlo desde el pasado 16 de junio hasta el próximo 3 de septiembre. Además, según la web del Ayuntamiento de Cercedilla, se está trabajando para adaptar a las personas discapacitadas los accesos a la zona de los vasos y los baños, gracias a un proyecto financiado por La Caixa.

Aunque se llamen piscinas naturales, esto simplemente hace alusión a que en 1978, cuando fueron creadas, el agua del arroyo que las alimenta pasaba sin detenerse, es decir sin ser retenida por ningún tipo de construcción, natural ni artificial, ni tratamiento. No obstante, en una época de sequía posterior se decidió tratar el agua para evitar el abuso y despilfarro. En cualquier caso, se trata de un agua serrana, es decir, que por mucho calor que haga, siempre la sentiremos fría al meternos.

Justo al lado de las piscinas, dentro del pinar, también podremos visitar Amazonia, donde los árboles nos llevarán en una multiaventura de tirolinas y juegos en plena naturaleza, y siempre a unos cuantos grados de temperatura por debajo de la mayor parte de la Comunidad de Madrid.

Y es que Cercedilla es un lugar mágico para visitar, con un pasado marcado por la historia. No sólo destaca por los ya mencionados lugares recreativos de piscinas, pistas de esquí y tirolinas, si no por su enclave dentro de la Calzada Romana, de la época de Vespasiano, y reformada por Felipe V (1722), que unía Segovia y Titulcia pasando por el Miaccum. Esta calzada cruza por en el Puerto de la Fuenfría y se presenta muy bien conservada, ofreciéndonos varias rutas naturales para pasear según la dificultad a la que estemos dispuestos a enfrentarnos, pudiendo contemplar cuatro maravillosos puentes que aún se mantienen en pie. A estas rutas podremos acceder desde la zona de las piscinas.

Perteneciente, como casi toda esta zona de la serranía, al Real del Manzanares, Cercedilla se distinguió durante mucho tiempo por su industria maderera. Se cree que los asentamientos más estables llegaron en torno al siglo XIV, siendo lugar de paso obligado de la Corte hacia el Palacio de la Granja de San Ildefonso, en Segovia. Sus bosques fueron usados por Carlos I (V de Alemania) como coto de caza y Felipe II los utilizó como materia prima para construir El Escorial.

Gracias a la línea de tren que unía la capital con Segovia (1888), Cercedilla cuenta con una estación de tren que la catapultó como lugar turístico, de descanso y veraneo. Personajes tan ilustres como Sorolla, Gloria Fuertes, Vicente Aleixandre se pasearon por sus calles y no podían faltar los miembros de la Institución de Libre Enseñanza fundada por Francisco Giner de los Ríos.

FÁBRICA DE LA LUZ

De camino a las Berceas podemos hacer una parada en la Fábrica de la Luz, una central hidroeléctrica pública creada en 1925 para paliar las subidas en el precio de la energía de la empresa suministradora. Esta central que estuvo en funcionamiento durante más de 50 años consiguió alumbrar Cercedilla con la peculiaridad de que toda la maquinaria es nacional, maquinaria de la época que podremos ver y conocer su funcionamiento e historia.

En general, sólo queda por decir que la sierra en verano enamora, y que pasar un día en Cercedilla, bañarnos en las Berceas o pasear por sus calles y rutas naturales, nos harán olvidarnos del calor y recordar un imponente pasado histórico en un paraje refrescante donde los haya.


Documentación Gráfica: Marisa Ortega


 

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