LA FÁBRICA DE CHOCOLATE DE MATÍAS LÓPEZ, por Gregorio Sánchez Meco

Se entiende como imaginario al conjunto de mitos, recuerdos, símbolos, motivos o figuras que existen en una sociedad en un momento dado. En una palabra, se trata de verdades históricas mezcladas con imágenes del pasado y con realidades perdidas en el tiempo, construidas mediante un proceso de interacciones sociales

Es evidente que a menudo estas representaciones trascienden la propia realidad y adquieren la fuerza y la belleza de un mito, convirtiéndose en iconos de toda una etapa en la historia de un pueblo. En consecuencia el imaginario supone el desarrollo de elementos identitarios comunes entre los vecinos de un pueblo, de forma que la toma de conciencia de los símbolos que les son propios, refuerzan el sentido de comunidad.

El vecindario escurialense ha creado y desarrollado a lo largo de su historia toda una serie de vínculos trascendentes que han contribuido a reforzar sus señas de identidad, entre los que serían destacables: La Comunidad de Villa y Tierra de Segovia, Felipe II, la rivalidad con los monjes jerónimos, los conflictos con el vecino pueblo de San Lorenzo y la fábrica de chocolates de Don Matías López.

En febrero de 1962 cierra definitivamente la fábrica de los Sucesores de Matías López; dos años y medio más tarde, la Magistratura de Trabajo de Madrid mandaba indemnizar a cada uno de los productores en una cantidad determinada. Un centenar largo de trabajadores (106 en total) perdían definitivamente su empleo, abriéndose con ello una situación muy compleja para aquellas familias.

Fotografía aérea en donde se ve el conjunto estructurado por Matías López en relación con la estación de ferrocarril y el resto del casco urbano

Han pasado más de cincuenta años desde el cierre de la fábrica de chocolate en El Escorial, el vecindario ha crecido enormemente, las nuevas generaciones han oído en la lejanía las viejas leyendas de los chocolateros, mientras estos últimos se encuentran profundamente limitados en su número y en sus fuerzas. Parecía llegado el momento de reforzar el significado de Matías López, su fábrica, su barrio obrero y su organización económica y social.

La fórmula elegida para fortificar ese Imaginario escurialense ha sido recurrir a la realización de una Exposición dedicada a los conceptos, los símbolos, las imágenes y la memoria de las gentes, que de un modo u otro estuviesen relacionadas con la empresa de Don Matías López y sus sucesores.

De acuerdo con estos planteamientos la Exposición se planteó desde la perspectiva de la Técnico de Cultura del Ayuntamiento de El Escorial, Alia Rodrigo Novo y el firmante de estas líneas, como algo absolutamente novedoso, que aun manteniendo un punto central, rompiera la dinámica normal de una exposición cerrada y concentrada en un solo marco espacial, para sustituirlo por algo abierto extendido por todo el casco urbano escurialense.

El núcleo principal de la Exposición, lo tenemos en la Centro Castilla (Casa de Miñana), en donde encontrarás lo que hemos llamado concepto, que no es otra cosa que la base esencial de lo que fue la fábrica de chocolates de Matías López. Recomendamos el inicio de la visita contemplando el vídeo en el que se resume lo que fue la fábrica, su funcionamiento interno, las distintas fases en que se elaboraba el chocolate, así como el proceso de control de calidad y su salida hacia la estación del ferrocarril, para su posterior distribución por todo el mercado español y sus colonias.

En las dos salas colindantes podréis contemplar, en primer lugar, un enorme plano del espacio ocupado por la fábrica, las escuelas, la cooperativa y el barrio obrero, con una relación detallada de las viviendas existentes en el contorno de la fábrica, con el nombre de los chocolateros (as) que las habitaron. En segundo lugar, os enfrentaréis a una fotografía aérea en donde se ve con todo detalle el conjunto estructurado por Matías López en relación con la estación de ferrocarril y el resto del casco urbano.

Completan estas dos salas: dos postes digitales en donde se recoge una larga serie de documentos, imágenes y fotografías de objetos, que estructuran el conjunto de la Exposición, mientras que en una vitrina central aparecen desde las huchas de los Gordos, hasta tabletas de chocolate del tiempo en que la fábrica estuvo funcionando. Completan estas salas dos fotografías extraordinarias, de lo que se conocieron como cuevas de enfriar el chocolate, cuyo origen posiblemente se remonten a 1576 año en que Felipe II manda construir lo que se denominó edificio del agua, y que constituyen el único resto de la antigua fábrica.

La segunda parte de la Exposición se localiza en los jardines de Lorenzo Fernández Panadero y la denominamos los símbolos. No son otra cosa que los carteles utilizadas por Matías López y sus sucesores para difundir sus productos por toda España, cargados de nostalgia, emoción y también de arte. Su distribución y el paraje en el que se encuentran dan al conjunto una espectacularidad digna de resaltarse.

En la plaza mayor de la Villa hemos recuperado la imagen urbana de El Escorial coetánea con la Fábrica de Chocolates. Allí podréis disfrutar desde la primera reproducción pictórica de comienzos del siglo XIX del centro geográfico de la Villa, hasta la perspectiva del casco urbano a comienzos de los años treinta del siglo pasado, en un intento de hacer presente un mundo que se nos escapa.

El último eslabón de esta cadena lo encontrarás en el vestíbulo de la Estación del Ferrocarril de El Escorial, en donde hemos intentado mostrar como eran las gentes de la Villa en su relación con la Fábrica. En sesenta fotografías podréis ver desde imágenes de empleados de la fábrica disfrutando de sus viviendas, hasta auténticos documentos históricos tales como la presencia del Conde de Romanones (Álvaro de Figueroa y Torres Mendieta) esperando la llegada al Escorial de Victoria Eugenia de Battenberg, esposa de Alfonso XIII, camino del exilio.

Importante destacar que tanto los objetos expuestos, como las imágenes y fotografías son el resultado de la colaboración de casi un centenar de personas (no exagero), que con su cariño a El Escorial, su amistad y confianza han puesto en pie la Exposición y todo lo que la rodea, auspiciado todo ello por la Concejalía de Cultura. En el momento de los agradecimientos es inevitable pensar que comportamientos como los señalados crean Comunidad y ayudan a hacer pueblo.

El Escorial siempre fue tierra de acogida, y así como dio cobijo a un Monasterio y a un pueblo hermano como San Lorenzo, se ha puesto sus mejores galas para recibir en los días y horas marcadas en el programa de actos cuya fotografía se adjunta, a cuantos nos honren con su presencia. Es verdad que El Escorial ya no huele a chocolate, pero en el imaginario escurialense siempre quedarán los aromas del recuerdo.


Texto: Gregorio Sánchez Meco

Documentación Gráfica: Excmo. Ayuntamiento de El Escorial

Diseño del plano: Jorge Salgado Recio.

Fotografía: Marisa Ortega.


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