IMPERIOS de TERCEIRA – Apuntes viajeros, por Marta Martín Fernández

Angra do Heroísmo es la capital de la isla de Terceira, la ciudad más habitada, más comercial, con puerto marítimo, con hospital llamado del Santo Espíritu…

En pleno invierno y en pleno Océano Atlántico, nunca mejor dicho, a 3 ¼ horas de vuelo desde Madrid y 4 horas de Boston, llego a Terceira – archipiélagos de las Azores, Portugal –  al anochecer, lloviendo y con 17º centígrados, que parece ser su temperatura estándar durante todo el año.

Todo está verde alrededor de la autovía de 30 km que me acerca a la ciudad de Angra do Heroísmo desde el aeropuerto. Aquí llueve frecuentemente, no hay que ser un “lince”. Recordaré el paisaje rural de la isla como una almazuela en tonos verdes y con tapias de piedra a modo de costura entre los trozos. Pero no tendré la suerte de ver las hortensias florecidas que le dan el sobrenombre de Isla Violeta, es invierno en las Azores y no hay anticiclón que valga.

Angra do Heroísmo es la capital de la isla, la ciudad más habitada, más comercial, con puerto marítimo, con hospital llamado del Santo Espíritu…

La ciudad mantiene sus iglesias, palacios, conventos, castillos, calles y plazas como cuando llegaron portugueses en el siglo XV y después los españoles. Por eso es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Durante el pre-viaje, es decir, la recopilación de información sobre la isla de Terceira, ya sentí curiosidad por saber más sobre los IMPERIOS de TERCEIRA ¿qué eran? ¿para qué se construían ?¿dónde estaban? ¿se podían visitar?

Imperio San Sebastián

Los IMPERIOS DE TERCEIRA son unas coloridas capillas – dónde no caben más de ocho personas, porque no son para realizar en su interior ceremonias de culto. Cada barrio y cada parroquia tienen un imperio. A veces están cerca de las Iglesias parroquiales, como un anexo, otras veces al otro lado de la calle. De hecho este culto es independiente de la Iglesia católica.

Se construyeron a finales del siglo XIX y hasta mediados del siglo XX, impulsando su construcción los primeros emigrantes a Brasil.

Un Imperio se puede identificar con facilidad por su corona en lo alto y los colores fulgurantes, casi psicodélicos de sus paredes, decoradas con pinturas al fresco con los símbolos del Espíritu santo: paloma, aceite, mano, espigas…

Los símbolos más importantes del Imperio son la corona, el cetro y el orbe. La corona de plata, de cuatro brazos que se unen en un orbe de oro coronado con la paloma del Espíritu Santo. Cada corona viene con su cetro y bandeja de plata.

En las joyerías encuentro la corona de plata, en las pastelerías coronas dulces y blancas de merengue, en las tiendas de souvenirs platos cerámicos, camisetas… en los empedrados de las calles, por toda la isla, pero sobre todo en Angra.

Interior del Imperio de San Sebastián

Me empeño en descubrir todos los imperios de los que sea capaz y, en cada pueblo, en cada aldea de la isla es obligatoria una parada para unas fotos y unas notas.

Dentro del Imperio se sitúa en el centro un pequeño altar con flores de papel de seda alrededor de los símbolos, unas pocas sillas, cestos y varas….y todos aderezos que se utilizarán el día de la fiesta.

Un local aledaño guarda el resto de pertenencias de la Hermandad, que es quien se encarga de la fiesta en su Imperio. En un principio los imperios fueron creados con funciones asistenciales dar de comer a los pobres el día de la fiesta. El sacerdote corona un emperador, que recibe un cetro en una bandeja de plata y se encarga de recibir las ofrendas –antes cestos y varas de pan- y repartir entre los pobres, celebrando una comida comunitaria.

Como no he tenido oportunidad de coincidir con la fiesta tengo que recurrir a Venancio, a su mujer y a todos los comensales reunidos a esa hora en su Casa do Pasto O Venancio de Angra, donde se come uno de los guisos de alcatra más auténtico de la isla: el jueves anterior al domingo de la Coronación, al que se le llama “día del becerro”, el “emperador” presenta el ganado para la funçoe y para dar de comer a los más necesitados. Una procesión de los becerros engalanados con flores de papel, del emperador con la corona y el cetro y alguien que le acompaña con la bandeja en la mano. A veces el emperador es un niño o una niña, siempre vestidos de blanco. El desfile va acompañado de cantares y refranes alusivos al “emperador”.

La fiesta consiste, además, en ocho funçoes, funciones, durante los ocho domingos posteriores a la Pascua. El “emperador” expone en su casa la Corona y rezan el rosario con amigos, vecinos y familiares. El domingo de la Coronación, se celebra una procesión para llevar al “emperador” a la iglesia en la que tiene lugar la coronación. Enseguida, se pasa a la función: la cena ofrecida por el “emperador”. El menú tradicional de esta cena comienza con una sopa del Imperio o Espíritu Santo, a continuación alcatra, guiso concentrado de carne de vacuno con vino; pan de leche, arroz con leche de postre y vino de la isla.

Los “mayordomos” distribuyen el pan y el vino junto al “imperio” donde se expone la Corona del Espíritu Santo y los bodos o regalos, durante los domingos de Pentecostés y de la Trinidad.

La fiesta termina con toros de cuerda por las calles.


 

Documentación Gráfica: Marta Martín Fernández – martacultura43@hotmail.com

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