EL QUEBRANTAHUESOS (Gypaetus barbatus), por Máximo Muñoz Escribano

El Quebrantahuesos crió por última vez en la sierra en los años cuarenta, en los roquedales del monte de Abantos. Aún se mantuvo hasta los años sesenta en el sistema central, criando en cuevas rocosas de la sierra de Gredos. En los 80 era junto al águila imperial, la rapaz más amenazada de la península, con tan solo 45 parejas acantonadas en el Pirineo. Había criado históricamente en Picos de Europa y Cazorla.

 

La sierra de Guadarrama va recuperando poco a poco la Biodiversidad espectacular de la que gozó hasta el siglo XIX y principios del XX. Este proceso de recuperación se da desde finales de los 80 del pasado siglo, cuando se llegó a un mínimo de especies faunísticas relevantes en este sentido. Había desaparecido el Alimoche, el Quebrantahuesos, el Lince, El Lobo, el Águila Perdicera, y eran muy escasas la cigüeña negra, el Águila Imperial y el Buitre negro. Diferentes proyectos de recuperación faunística, la protección de la zona con varios parques y zonas de especial protección de Aves y la reintroducción de especies, han hecho posible desde los 90 que el panorama haya mejorado ostensiblemente en los últimos treinta años. El Lince y el Lobo han vuelto a la sierra, águilas, buitres y cigüeñas están muy recuperadas, y nuestro Parque Nacional es el más visitado de toda España. Parece que habrá que cambiar algún reclamo turístico tradicional por el de “Madrid paraíso Natural”…

Ya solo nos queda esperar al Quebrantahuesos, esa gigantesca carroñera, habituada a comer el tuétano de los huesos, para lo cual los arroja de su pico desde gran altura para conseguir su rotura y obtener así el ansiado alimento.

El Quebrantahuesos crió por última vez en la sierra en los años cuarenta, en los roquedales del monte de Abantos. Aún se mantuvo hasta los años sesenta en el sistema central, criando en cuevas rocosas de la sierra de Gredos. En los 80 era junto al águila imperial, la rapaz más amenazada de la península, con tan solo 45 parejas acantonadas en el Pirineo. Había criado históricamente en Picos de Europa y Cazorla.

Es desde esta última localización, la sierra de Cazorla Segura y Las Villas, desde donde nos llega la Esperanza. Gracias a un moderno y eficaz proyecto de cría en cautividad y reintroducción de la especie, el Quebrantahuesos ha vuelto a criar de forma natural, en libertad, en la sierra Jienense, y desde allí varios ejemplares jóvenes se están dispersando por el sistema central, ya es por ejemplo relativamente habitual verlos por Gredos. No sería nada raro, más bien lo normal, tener pronto noticias de parejas reproductoras en esta sierra, y por tanto muy pronto también, su dispersión hacia nuestras montañas.

Ellos ya casi están aquí, estemos preparados para darles la bienvenida, y desterremos para siempre la lacra del veneno, la causa que los alejó durante 8 décadas de estos parajes.


Texto: Máximo Muñoz Escribano 

Documentación Gráfica: Creative Commons


 

 

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