DEL AZUD DEL ACUEDUCTO A LA CASA DE ESQUILEO DE SANTILLANA por Jonathan Gil Muñoz

2.-Tomamos de nuevo el pulso a esta Guía arqueológica para dirigirnos a un pueblecito del piedemonte segoviano que nos espera con un buen puñado de sorpresas inolvidables. (Periodos históricos: Siglos I, XIII, XVII, XVIII y XX) – (Localización: Revenga (Segovia)

Octubre, con la llegada del otoño y sus temperaturas más templadas, es el momento de volver a recorrer las trochas, caminos y veredas de la Sierra de Guadarrama en busca de sus hitos históricos. Sin más dilación desplegamos sobre la mesa nuestro plano de la Sierra y marcamos nuestro nuevo destino en el piedemonte segoviano, concretamente en el pueblo de Revenga. Dejando a un lado, de momento, su gran catálogo histórico-artístico tenemos que hacer una mención especial de su patrimonio natural. El pueblo, que mira a la Sierra y a la meseta castellana, es una frontera natural entre el paisaje de alta montaña guadarrameña (con sus pinos silvestres, encinas y robles) y la llanura cerealista. Sin olvidar los ricos pastos que en estas fechas se muestran agostados pero que dentro de poco, con la llegada de las primeras lluvias, recuperaran parte del esplendor perdido.

Acueducto de Segovia
Acueducto de Segovia

Como iremos viendo, pocas veces nos ha ocurrido que sin salirnos de un mismo término municipal podamos ver tanto y tan variado. Testimonios de la romanización de estas tierras; de la baja Edad Media; de los siglos XVII y XVIII y del hace poco superado siglo XX. No es fácil encontrarnos en la Sierra de Guadarrama con una oportunidad semejante. Este sucinto resumen, que iremos desglosando en las líneas que siguen, nos da idea de la importancia que a lo largo de los años ha tenido este lugar, por uno u otro motivo. De todo esto vamos a disfrutar trazando en el mapa del término de Revenga una serie de rutas con las que iremos descubriendo, punto por punto, todo lo que nos espera en este pequeño pueblo segoviano. Volvemos, sin más, a reabrir esta Guía arqueológica de la Sierra de Guadarrama escribiendo un nuevo capítulo de esa historia casi olvidada que tanto nos gusta recordar.

En busca del azud del Acueducto de Segovia

3.- Nuestra ruta nos llevará hasta el azud (captación del agua) del Acueducto de Segovia
Nuestra ruta nos llevará hasta el azud (captación del agua) del Acueducto de Segovia

DSC_0040Nuestra primera ruta es la que nos llevará hasta el azud (captación del agua) del Acueducto de Segovia, ni más ni menos. Cuando lleguemos a nuestra meta estaremos en disposición de decir a propios y extraños, que conocemos donde nace el Acueducto, esa insigne construcción romana bajo cuyos arcos todos hemos pasado. No será poca cosa poder presumir de haber disfrutado de las aguas del arroyo de cuyas aguas parte la conducción que, unos 15 kilómetros llanura abajo, son transportadas sobre el lomo pétreo del Acueducto. Pero, como se suele decir, la fama cuesta, y los lugares históricos no siempre nos esperan al final de un camino de rosas. Decimos esto puesto que la ruta que nos llevará hasta el azud, si ser especialmente dura, pondrá a prueba nuestra avidez histórica.

Embalse de Puente Alta, con la Mujer Muerta como telón de fondo
Embalse de Puente Alta, con la Mujer Muerta como telón de fondo

Nuestro caminar parte del aparcamiento que nos encontramos a la misma entrada del embalse de Puente Alta. El acceso lo encontramos justo cuando llegamos a Revenga. Si vamos desde El Espinar antes habremos pasado por el pie del muro de la presa del embalse. El paisaje que lo rodea es el mejor comienzo posible para nuestra caminata. Con la Mujer Muerta como telón de fondo, nuestro andar por la estrecha carretera que rodea el embalse se nos hará muy ameno. Durante esta primera parte del itinerario nos toparemos, amenazante, en la margen izquierda de la carretera, con una casamata (nido de ametralladoras) de la Guerra Civil. Sucedió que Revenga fue parte del frente serrano durante la contienda y escenario de un episodio conocido como El Ataque, que se encuadra dentro de la Batalla de La Granja.

Cuando llegamos a la cabecera de Puente Alta nos encontramos con un panel informativo del camino que nos llevará hasta el azud, montaña adentro. De allí parten dos caminos. Elegiremos el que asciende. Solo tendremos que seguir los mojones con la señal del Acueducto para llegar a nuestro destino. Así, tras dos kilómetros de caminata llegamos por fin al azud, a unos 1.255 metros de altitud. Ha sufrido muchas transformaciones a lo largo de lo siglos, si bien, debemos tener en cuenta que el Acueducto estuvo en funcionamiento hasta el siglo XIX. Aún así el paraje es inigualable. El río Frío, que allí es denominado río de la Acebeda, discurre saltarín por la ladera sur de Cabeza Grande, donde se encuentra una colonia de buitre negro. Un ave carroñera, a diferencia del buitre leonado, especialmente vulnerable a las interferencias humanas. Es por ello que será mejor disfrutar del entorno silenciosamente.

El azud está formado por 26 piezas de granito, de unos 69 cm de altura y longitudes variables, que están unidas entre sí por unas grapas de llantones de hierro y recibidos con plomo. Tiene una inclinación de 45º con respecto al cauce del río, lo que le sirve para desviar el agua (entre 30 y 50 litros por segundo). La corriente, tras pasar por el azud, llega a un decantador en cuyo fondo quedan las impurezas que pudiera llevar consigo el agua. Después es conducida por una cacera subterránea cuyo trazado ya habremos podido ver a medida que nos hemos ido acercando al azud. Dejando a un lado las cuestiones más técnicas, merece la pena dejar pasar el tiempo viendo corretear el riachuelo camino del embalse, empapándonos de la pureza y paz que trasmite el lugar.

De vuelta a Revenga

Interior de la ermita de San Roque (de principios del siglo XVII)
Interior de la ermita de San Roque (de principios del siglo XVII)

Desandamos nuestros pasos y nos dirigimos al núcleo urbano de Revenga. Allí deberemos dirigirnos hacia el suroeste, siempre calles abajo y a la izquierda para llegar hasta la ermita de San Roque. Junto a ella nos encontramos la calzada que llaman romana, aunque otras fuentes califican la vía como una zona empedrada de un camino mucho más posterior que se dirigía al cercano Palacio de Riofrío. Sea como fuere el conjunto es un bello recodo de historia. La recoleta ermita de San Roque (de principios del siglo XVII) muestra en su interior, apenas las podemos adivinar a través de los cristales de su puerta, unas pinturas que han aparecido bajo el yeso de las paredes. Una curiosidad artística que apuntamos en nuestro cuaderno de campo, como también que el pequeño templo religioso fue erigido en agradecimiento a San Roque, por haber librado a Revenga de la terrible peste que asoló España allá por el año 1599.

Desde allí, de nuevo con la Mujer Muerta vigilando nuestros pasos, podemos ver la torre de la iglesia de San Sebastián. Es una magnífica forma de terminar nuestra ruta por el entramado urbano de Revenga. San Sebastián tiene como atractivos artísticos la torre, de origen románico y su cabecera, de factura gótica. El edificio está rodeado por el antiguo cementerio del pueblo, que con el paso del tiempo fue trasladado al Soto, como se conoce en el municipio la zona norte. Allí nos dirigiremos ahora para descubrir otro tesoro, la ermita de Nuestra Señora del Soto, antes también de poner rumbo a las ruinas de la Casa de Esquileo de Santillana. Pero vayamos por partes, que hay mucho y bueno que contar y disfrutar una vez estemos allí.

De lo divino y de lo humano

Palacio de Riofrío
Palacio de Riofrío

Vuelta a la N-603, dirección Segovia, debemos tomar el desvío en dirección al Palacio de Riofrío. Yendo ahora por la carretera que atraviesa el Soto de Revenga avistaremos la ermita de Nuestra Señora del Soto a unos 500 metros tras dejar atrás el cruce. Se encuentra en la margen izquierda de nuestra marcha y es imposible dejarla atrás. Se encuentra rodeada de fresnos y de vacas que pastan a su alrededor impasibles. Se trata de un bello ejemplo del románico rural segoviano (s. XIII). De una sola nave, destaca su portada sur cuyos adornos están muy desgastados por el efecto del paso del tiempo. De su interior sobrio podemos destacar el gran arco del triunfo que separa la nave de la cabecera del templo. El entorno, muy bucólico, no hace sino resaltar las formas limpias y sencillas de la ermita, que fue levantada utilizando como cantera la de San Andrés, que también se encontraba en el Soto.

La casa de esquileo de Santillana
La casa de esquileo de Santillana

Nos quedamos con la estampa de Nuestra Señora del Soto y volvemos a ponernos en marcha, ahora en dirección a nuestro último destino; la Casa de Esquileo de Santillana. Para llegar a sus ruinas debemos tomar de nuevo la carreterilla que nos ha llevado hasta la ermita románica que ahora dejamos atrás. Volvemos al desvío que antes hemos tomado para seguir justo de frente, atravesando de nuevo la N-603. El camino que nos llevará a la Casa de Esquileo parte de nuestra derecha. Deberemos estar atentos puesto que no es fácil encontrarlo. Vamos a tomar como referente un enorme cartel que queda a nuestra izquierda, antes de llegar a un desvío que nos lleva a la salida del túnel del tren de Alta Velocidad que une Segovia con Madrid. Al comienzo del camino hay un pequeño cartel que nos da las claves del camino, indicándonos la cercanía de las ruinas.

Desde allí recorreremos unos 600 metros aproximadamente hasta toparnos sin pérdida con la Casa de Esquileo de Santillana. Esta fue mandada construir en 1744 por el marqués de Iturbieta. Allí se esquilaban las 44.000 cabezas de ganado ovino que poseía el marqués, una cifra verdaderamente espectacular. La infraestructura que se necesitaba era enorme para tamaño encargo, por lo que el rancho de esquileo, además de tener en la segunda planta unas habitaciones especiales para los marqueses, disponía de todo lo necesario para la empresa. Aunque en muy mal estado, las ruinas la Casa de Esquileo mantiene aún una importantes proporciones. Esos muros derruidos por los que ahora podemos caminar estaban divididos en el rancho (donde se esquilaba); las lonjas (donde se almacenaba la lana); los lavaderos (donde se lavaba la lana) y la peguera (donde se marcaban a fuego las ovejas). Sin olvidar los enormes corrales para el espectacular rebaño y por supuesto las dependencias que daban servicio a los esquiladores y resto de trabajadores.

Pero, todo lo que vive una época de esplendor está abocado, irremisiblemente, a sufrir antes o después otra etapa de decadencia. La Casa de Esquileo vio llegar su final con la desaparición de la Mesta y el abandono de la trashumancia. Durante la Segunda República fue adquirido por el Estado, que después lo vendió en subasta, pasando a manos de la familia Perteguer. Tras diversos avatares terminó siendo usado como cantera de piedra, algo recurrente con muchos de los restos históricos que hemos visitado de la mano de esta Guía.

Misión cumplida

De esta manera llegamos al final de nuestra excursión por la historia de la Sierra de Guadarrama. Aún a riesgo de ser repetitivo no deja de ser extraordinario lo que nos oferta el pueblo de Revenga. Una interesantísima diversidad de paisajes e hitos históricos difícilmente igualables. Si alguien se queda con ganas de más, que ya es difícil, siempre nos quedará en las cercanías el Palacio de Riofrío, aunque eso ya es otra historia.


Texto: Jonathan Gil Muñoz – Director de elguadarramista.com

Documentación Gráfica: Jonathan Gil Muñoz. Marisa Ortega. Creative Commons


 

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