CONVIVIR CON “LOS OTROS SERRANOS”, por Máximo Muñoz Escribano

Hace ya algo más de cuatro años que abrimos esta sección, “Los otros serranos”, en nuestra revista. La intención de dicha sección era, y sigue siendo, la de dar a conocer a esos otros habitantes de nuestro entorno serrano con los que habitualmente no contamos, pero con los que compartimos patria chica. Cuatro años largos han pasado y no sé si algo en este sentido se ha conseguido.

En comarcas serranas de otras latitudes, alejadas de nuestro país, se da un sentimiento de cohesión, integración y pertenencia a la zona que desgraciadamente no se da en nuestra sierra. Aquí más bien pareciera que cada uno hiciese la guerra por su cuenta, unos que han venido de la ciudad y siguen aquí con su vida urbanita, viviendo de espaldas a la realidad serrana, otros que por muy autóctonos de la montaña que sean parecen haber perdido la sabiduría de sus ancestros en el vivir serrano, en fin que no existe aquí una idea de lo que es ser serrano, mala cosa para empezar. Y qué decir de tener en cuenta, aunque sea mínimamente, a esos otros serranos, que para la mayoría ni existen.

En un reciente viaje a una región montañosa de los Alpes suizos, me sorprendió ver en el vestíbulo de una estación de tren de un pueblo de 6.000 habitantes, como Collado Mediano por ejemplo, una exposición sobre el Lobo. La persona que dirigía la exposición se sorprendió ante mi sorpresa, valga la redundancia, cuando le dije que sería impensable algo parecido en mi pueblo, pues el lobo es el enemigo número uno de los ganaderos en mis montañas. Aquella persona me aseguro que lobos y ganaderos convivían en armonía en toda Suiza.

Estamos ante una oportunidad única, el Lobo Ibérico, Canis lupus signatus, ha vuelto a nuestras montañas, que vuelvan los ganados a estar vigilados, que vuelvan los mastines y los pastores al campo, vivamos en biodiversidad total, no en una naturaleza domesticada y de salón. Con una extensión de 2.000 kilómetros cuadrados y una extensa cabaña ganadera, los supuestos daños al ganado ocasionados por el lobo son irrisorios, anecdóticos, no hagamos de este cánido salvaje el chivo expiatorio que pague los platos rotos. Si en los Alpes el lobo no es un problema, con más lobos y más ganado, aquí tampoco. Más bien sintámonos orgullosos de su presencia, y lo que al lobo se aplica, aplíquese a todos esos otros serranos que ya estaban aquí mucho antes de que nosotros llegásemos.

Pastor con ganado. Óleo de Rosa de Tívoli (Fránkfort 1657 – Roma 1705)

Texto: Máximo Muñoz Escribano

Documentación Gráfica: Creative Commons


 

 

 

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  • enero 3, 2018 en 7:57 pm
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    Vamos a ver, este artículo no describe en absoluto realidades.
    Lo primero, en los Alpes, tanto suizos como franceses, se matan lobo por las presiones ganaderas de la zona. Además allí, el gobierno Suizo tiene líneas de ayuda para contratar pastores de verano, que se pasen los veranos cuidando del ganado, junto con sus dueños y les ponen cabañas con todas las condiciones de dignidad del siglo XXI (algo también impensable en esta sierra y en este país).
    Por otro lado, también en esos países existen campañas de sensibilización a los paseantes, ya que al visitar zonas donde conviven lobos y ganadería, se da la circunstancia de que se tiene que implementar el uso de mastines. Los mastines ganaderos, no dejan en el mejor de los casos que se acerque nadie al ganado a menos de 200-300 metros. Si además se va con perros al campo, lo más probable es que los corran y si los pillan los maten. Por lo tanto, también aquí hay que hacer un esfuerzo de sensibilización y me atrevo a decir de legislación si es que de verdad se quiere que haya ganadería junto al lobo.
    Siguiendo con el argumentario, en la zona de esta sierra que pertenece a Madrid, no se ha desarrollado ni un euro del Plan de Desarrollo Rural en todo el año pasado. Por lo que todo lo prometido para ayudar a mejorar infraestructuras, se ha quedado en palabras huecas. Además, todo lo que se paga en concepto de muerte por lobos o perros asilvestrados, se tiene que declarar en hacienda como subvención y no como reparación (sin entrar en la polémica de si es justo o adecuado el modelo de pagos).
    Si bien es cierto que el lobo en porcentajes globales supone una nimiedad en las perdidas de la ganadería, también hay que señalar que cuando aparece en una comarca en la que se ha perdido el conocimiento sobre la coexistencia, los daños son grandes y que en algunas explotaciones, son causa de pérdidas irreparables.
    El lobo, no es en absoluto el problema de la ganadería en este país, pero sí puede suponer la puntilla a algunas explotaciones.
    Habrá que debatir y poner el foco, en el modelo de ganadería y de consumo, que está haciendo tan difícil la coexistencia pacífica con el lobo. En Francia y Suiza, existen desarrollos legislativos que facilitan la vida de pequeñas explotaciones y se promueve el consumo de los productos de cada región. Aquí lo que se produce va a Arabia Saudita principalmente y se importa de Francia, Grecia, Turquía, Nueva Zelanda…
    El problema ni es el lobo, ni la gandería, el problema es de gestión o mejor dicho, de no gestión del territorio. Técnicos puristas, leyes cómplices de un sistema corrupto y corruptor, desinformación y falta de educación y de respeto. Es más, diría que el problema es el sistema en el que vivimos, pero en fin, será que eso es enfocar demasiado alto…
    No señores, el lobo no es el problema y se lo digo como ganadero en un municipio de esta sierra, en el que soy el único ganadero sin ataques (no sólo por suerte, si no por implementar medidas de convivencia). Pero antes de hacer artículos chorras, infórmense e informen, eduquen y contribuyan no a ideas bucólicas de la ganadería y del monte. La lucha por la convivencia es compartida con el resto de la sociedad, no pierdan el norte en este sentido. Si nos piden compromiso a los ganaderos, asumamos todos los retos que esto supone. Tenemos dos opciones, seguir en el enfrentamiento y en el fin del lobo o la ganadería (finales que de darse serían tragedias) o arrimar el hombro cada uno en lo que le toca. Cuando se echen avileñas y mastines, antes de pasear por cualquier lado, infórmense, vayan con respeto y en ocasiones, cambien de dirección y de camino.
    El lobo es de todos, para lo bueno y para lo malo, que no se nos olvide.

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