ANTONIO MACHADO: Su paso por la Sierra de Guadarrama, por Pilar Nogales

Antonio Cipriano José María Machado Ruiz, conocido por todos como el popular poeta Antonio Machado, nació en Sevilla el 26 de julio de 1875, sin embargo, estuvo fuertemente ligado a la Sierra Madrileña y a ella dedicó numerosos poemas, recogidos, muchos de ellos, en su célebre obra “Campos de Castilla”.

La generación del 98 dio grandes autores y obras, todas marcadas por la derrota española en la guerra con la incipiente nación de Estados Unidos y que llevó a la pérdida de las colonias de Puerto Rico, Filipinas, Guam y Cuba, creando en todos ellos la desazón y pensamiento crítico y social, viendo el choque evidente entre una España que pretendía rememorar y vivir en la apariencia de su glorioso pasado y la España real que luchaba por salir adelante de la crisis en la que se encontraba sumida. De uno de los protagonistas de esta época es de quien vamos a hablar este mes.

Antonio Cipriano José María Machado Ruiz, conocido por todos como el popular poeta Antonio Machado, nació en Sevilla el 26 de julio de 1875, sin embargo, estuvo fuertemente ligado a la Sierra Madrileña y a ella dedicó numerosos poemas, recogidos, muchos de ellos, en su célebre obra “Campos de Castilla”.

El apego y conocimiento de la sierra de Guadarrama empezó pronto, pues con 8 años se mudó a Madrid, junto con sus hermanos Manuel, de 9 años y José, de 4, para estudiar en la célebre Institución de Libre Enseñanza (ILE) teniendo como maestros a sus fundadores, entre ellos Francisco Giner de los Ríos, un gran amante de la naturaleza y de la sierra en la que impartía sus clases. La muerte de Giner de los Ríos en 1915 le inspiró el poema con el que no sólo le mostraba su afecto, si no el gran amor a la tierra que ambos recorrieron.

. . . Oh, si, llevad, amigos,

su cuerpo a la montaña,

a los azules montes

del ancho Guadarrama.

Allí hay barrancos hondos

de pinos verdes donde el viento canta.

Su corazón repose

bajo una encina casta,

en tierra de tomillos, donde juegan

mariposas doradas . . .

Allí el maestro un día

soñaba un nuevo florecer de España.

María Guerrero

Sus estudios los completó en los Institutos de San Isidro y Cardenal Cineros. Tras la muerte de su abuelo y la ruina familiar, Manuel y Antonio se adentraron en el Madrid bohemio de la época, donde Antonio se unió como actor a la Compañía Teatral de María Guerrero y Fernando Díaz, una época de la que se reiría al recordarla años más tarde.

En los dos viajes que hizo a París (1899 y 1902), conoció, entre otros, a Rubén Darío a la vez que trabajaba para la Editorial Garnier y entablaba amistad con Juan Ramón Jiménez. El contacto con el movimiento Modernista se verá también reflejado en su producción literaria.

De vuelta a Madrid junto con otro de sus hermanos que había regresado de las Américas arruinado y enfermo, publicó su primer libro: “Soledades”. Mientras trabajaba en una segunda versión ampliada, “Soledades. Galerías. Otros poemas”, preparó, según los consejos de Giner de los Ríos, las oposiciones de Francés para los institutos de la ILE, consiguiendo su Cátedra en 1907, cuando obtuvo plaza en Soria.

Y fue en Soria donde, por esas casualidades del destino, conocerá a su futura mujer. Cerró la casa de huéspedes donde vivía y se mudó a otra, la regentada por Isabel Cuevas y su esposo Ceferino, y allí vio a Leonor, la hija de éstos, de la que se enamoró. La diferencia de edad, 19 años, hicieron que, tras comprobar que sus sentimientos eran correspondidos, tuvieran que esperar a que Leonor fuera legalmente mayor para casarse. La boda tuvo lugar el 30 de julio de 1909.

Antonio Machado y su esposa Leonor Izquierdo (Casa-Museo de Antonio Machado)

El matrimonio, modélico y muy activo en la vida cultural, viajó a París en 1910 con una beca concedida a Machado, pero la felicidad terminó en 1911 cuando Leonor enfermó. La tuberculosis era un mal endémico en aquella época y acabó con la joven el 1 de agosto de 1912, con tan solo 18 años, dejando al poeta sumido en un profundo dolor. Según se cuenta, la última alegría de la muchacha fue tener entre sus manos el libro, ya publicado, de “Campos de Castilla”.

Antonio pidió el traslado a Baeza, donde estuvo hasta 1919 en que se trasladó a Segovia. Dada la cercanía a Madrid y gracias a la conexión por tren, Machado se mantuvo activo en la vida cultural de la capital. Tanto es así que en 1927 fue nombrado miembro de la Real Academia de la Lengua, aunque nunca llegó a tomar posesión de su sillón, pues, según sus palabras a Unamuno, no era algo que deseara pero “..Dios da pañuelo a quien no tiene narices… “. Entre tanto conoció a la otra gran mujer de su vida,

La poetisa madrileña Pilar de Valderrama

En 1928, Pilar viajó, con pretexto de recuperarse de una enfermedad, a Segovia, donde, gracias a la intermediación de una amiga, conoció al poeta. Según parece Pilar era aférrima seguidora de Antonio y así su idilio duró unos 9 años, siendo Pilar la famosa “Guiomar” de las obras de Machado. Un romance que hubo que mantener en secreto pues ella estaba casada y con hijos. Según las memorias de la propia Pilar, el suyo fue un amor sólo platónico, pero hay muchas dudas al respecto, dada la intensidad y los detalles con que el poeta se deleita al hablar de su musa.

Otro acontecimiento digno de mención es que, cuando se proclamó la II República, el 14 de abril de 1931, Machado fue el encargado de izar la bandera en el Ayuntamiento segoviano.

Real Sanatorio del Guadarrama (1917)

Entre sus idas y venidas en tren, Antonio paseaba a menudo por la Sierra de Guadarrama. No sólo habló de sus campos y árboles, y del sentimiento profundo que le despertaban su riachuelos y pájaros, también habló de elementos notables que han llegado a nuestros días como, por ejemplo, del Real Sanatorio de Guadarrama, en Navacerrada, y que fue inaugurado en 1917 por los reyes Alfonso XIII y Victoria para los enfermos de tuberculosis. En su poema se reflejaba la desazón que ese lugar le despertaba.

En otro tono habló de los bosques de Valsaín en su poema CIV o sus referencias a los paisajes que tanto conocía y que aparecían en las obras de Velázquez del Príncipe Baltasar Carlos: los encinares de El Pardo y Soto Viñuelas. Y es que era tan habitual su presencia en la sierra que hasta podemos encontrar en sus notas que supo del inicio de la I Guerra Mundial a la vuelta de una excursión por Cercedilla mientras iba camino de La Granja.

Príncipe Baltasar Carlos, pintado por Velázquez
En 1932 logró por fin plaza en Madrid donde vivió con su familia: su madre y su hermano José, con la mujer de este último y sus hijas (Casa-Museo de Antonio Machado)

En 1932 logró por fin plaza en Madrid donde vivió con su familia: su madre y su hermano José con su mujer y sus hijas. Estrenó varias obras teatrales escritas junto a su hermano Manuel. Entre 1935 y 1936 perdió a varios amigos y mentores como Valle-Inclán, Cossío y Francisco Villaespesa.

Al estallar la Guerra Civil Machado fue evacuado a Valencia, capital entonces de la II República, en noviembre de 1936. Allí colaboró con varias publicaciones republicanas como “Hora de España”, del mismo modo participó en el Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura. Dado el avance y resultado de la Guerra, Antonio, ya enfermo desde hacía tiempo, se fue en 1939 a Barcelona para desde allí exiliarse a Coillure, Francia, donde murió poco después, el 22 de febrero de ese mismo año, a la edad de 63 años. Una muerte temprana que no impidió que el legado de este gran escritor sea uno de los más representativos de la literatura del siglo XX.

La Casa-Museo de Antonio Machado, se encuentra en Segovia, en la calle de Los Desamparados n.º 5, para poder visitarla, lo mejor es consultar su web.

Casa-Museo de Antonio Machado en Segovia

Texto: Pilar Nogales – pilar_nogales_g@hotmail.com

Documentación Gráfica: www.turismodesegovia.com – Casa-Museo de Antonio Machado en Segovia.

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