ALPEDRETE: Un buen lugar para perderse, por Pilar Nogales

Este mes el camino nos lleva de ruta por Alpedrete, localidad serrana donde la Historia nos ameniza en un paseo de aproximadamente 4.500 a.C en un sin par recorrido a través de sus edificios y monumentos, de sus dehesas y sus canteras.

La historia de Alpedrete quizá debamos comenzarla con su propio nombre, sobre el cual hay dos teorías, una que apunta a su pasado romano en que se llamaría Ad Petrum y otra de época árabe en que la denominación sería El Pedrete, en cualquier caso, haciendo siempre alusión a su característica piedra, que desde sus canteras ha ido a formar parte de monumentos como el Monasterio de El Escorial, el Palacio de Oriente, el Valle de los Caídos o Nuevos Ministerios en Madrid.

Los yacimientos humanos más antiguos se encontraron en 1934, al realizar unas obras, cuando quedó al descubierto un dolmen con pasaje funerario de los pueblos protoindoeuropeos antecesores de los celtas y responsables de la Cultura de los Vasos Campaniformes, siendo el más conocido el de Cienpozuelos. Entre el ajuar funerario se encontraron: un cuchillo y una punta de flecha de sílex, un hacha de cobre, una diadema de oro y restos de cerámica (lisa y decorada) de vasos campaniformes.

De su pasado romano, visigodo o árabe, a parte de la mención a su nombre, poco perdura, lo que nos lleva, como en toda la serranía, a la época de la Reconquista, y es que, nuevamente, la localidad será centro de las disputas entre segovianos y madrileños hasta que, en 1160, Alfonso VIII concede el territorio a Madrid, formando parte del Real del Manzanares en 1268, durante el reinado de Alfonso X, el Sabio.

El privilegio de villazgo otorgado a Collado Villalba en 1630 promovió que Alpedrete se adhiriera a este otro municipio, de mayor tamaño e importancia, logrando su independencia oficial, en una gran ceremonia, el 25 de abril de 1840, cuando Don Basilio Montalvo ocupó la primera Alcaldía.

Y esto nos conduce al edificio del Ayuntamiento. Situado donde antiguamente se encontraba la Casa Consistorial, en la Plaza de la Villa y construido en 1959 por el arquitecto José María de la Vega Samper. El inmueble muestra un estilo herreriano inspirado en el Monasterio de El Escorial y en la Casa de la Villa de Madrid y se encuentra adosado a una estructura más antigua, la de la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora.

La Parroquia de la Asunción cuenta en sí misma los diversos periodos arquitectónicos y las transformaciones que sufrió la localidad. Su fachada principal con la espadaña es la parte más antigua, datada en torno a los siglos XII o XIII, en estilo Románico y con las características de las iglesias fortaleza típicas de la época, pues en las iglesias no sólo se veneraba a Dios si no que servían de refugio y salvaguarda en caso de lucha. La nave, dividida en cuatro tramos fue ampliada en estilo Gótico Isabelino, así llamado en honor de la reina Isabel, la Católica. Cabe destacar en el conjunto el artesonado mudéjar del siglo XVI así como la escalera al coro y el campanario.

Sin embargo, la patrona de Alpedrete es Santa Quiteria, y a su ermita, edificada en 1954, pues el templo original, del siglo XVI, situado donde actualmente está el tanatorio, fue derruido debido a su mal estado de conservación, será donde debamos dirigirnos. Dentro del actual templo encontraremos una figura de la Santa, con los símbolos de su martirio.

De esta santa poco se conoce, se cree que ella y sus ocho hermanas eran hijas del gobernador romano en la localidad portuguesa de Braga y su mujer Calsia nacieron de un sólo parto, en el siglo II, siendo repudiadas y educadas por cristianos. Por su condición religiosa fueron perseguidas y huyeron a distintas partes para ser, finalmente, todas martirizadas.

Ermita de Santa Quiteria

Se cree que Santa Quiteria recorrió casi toda Hispania y llegó hasta el sur de las Galias, y de hecho, en Zubiri, en el País Vasco, donde se supone se encontraron sus restos, se halla el Puente de la Rabia, y es que, según la tradición, Santa Quiteria podía curar la rabia, y gracias a ella, este puente también.

En la leyenda alpedreteña un día Santa Quiteria estaba peinándose y se le acercó un perro a morderla, por lo que ella le tiró el peine evitando así la mordida. Por eso el perro de la figura, anteriormente mencionada, lleva un peine en la boca y Santa Quiteria es invocada contra la rabia.

El culto a Santa Quiteria en Alpedrete era inicialmente femenino y su Hermandad sólo la componían mujeres casadas, dejando más adelante que entraran las solteras y finalmente a los hombres. De esta forma, la procesión desde su ermita a la Parroquia de la Asunción y viceversa la realizan las mujeres, siendo la festividad el 22 de mayo.

Palacio de Mataespesa

Otro edificio que merece la pena conocer es el Palacio de Mataespesa, perteneciente en su origen a los Duques de Valencia, siendo la última referencia la Duquesa viuda de Valencia, Doña María del Carmen Macías y Ramírez de Arellano. Este palacete del siglo XIX asemeja un castillo medieval con sus almenas, en un claro corte romántico que se acentúa por su estado, casi derruido. La finca en que se encuentra era atravesada por la vía del tren que une Segovia y Madrid, teniendo un apeadero homónimo en la misma. Junto al apeadero se podían encontrar otras dependencias, como una capilla, dos hoteles (Bellas Vistas y Mirasol), casa del guardés, etc.

Hoy en día Alpedrete recuerda su pasado con elementos como el Monumento a la Piedra, donde se nos muestra una síntesis de la historia del pueblo así como la importancia de su cantería, que se ve reforzado con el Monumento al Cantero, pues estos trabajadores fueron vitales para el desarrollo y pervivencia de la localidad. Una localidad que se muestra orgullosa de su entorno, no sólo arquitectónico, también natural, con sus dehesas, lavaderos y la recuperación de sus canteras, aunque con distinto uso, como la Cantera de las Truchas, utilizada para la pesca deportiva desde hace casi 20 años. Definitivamente Alpedrete es, sin lugar a dudas, un buen lugar para perderse.

Estación de Mataespesa-Alpedrete

Texto: Pilar Nogales – pilar_nogales_g@hotmail.com

Documentación Gráfica: Jaime P. Ortega. Marisa Ortega


 

 

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