ALBERTO MORENO, PINTOR DE ALTOS VUELOS por Susana Ortega

Autoretrato

En esta ocasión me voy a Guadarrama, a conocer la historia de Alberto Moreno, un artista consagrado que a sus 90 años, sigue dibujando, pintando y creando cultura. Después de unas vueltas de más hasta encontrar su casa, él y Victoria, su mujer, me reciben para contarme esta bella historia:

“Ya desde niño y de manera innata, me pasaba el día dibujando y decía que quería ser marinero porque eso me permitiría conocer muchos lugares y así, poder pintarlos. De algún modo la vida me llevo a cumplir mi deseo solo que en lugar de navegando lo hice volando pero eso lo contaré más adelante.

Antes de dedicarme por completo al arte empecé a trabajar con mi tío reparando aparatos fotográficos y él me sugirió que estudiara mecánica así que, empecé mis estudios en la escuela de ingeniería. Rápido me di cuenta que aquello no era lo mío y hablé con mis padres para decirles que yo lo que quería era ser dibujante y que quería dedicarme al mundo del arte. Ellos eran músicos y entendieron perfectamente a lo que me refería así que me apuntaron a una escuela de dibujo.

Siempre he estado en contacto con la pintura y recuerdo cuando iba al Retiro a pintar, que en aquel entonces estaba prohibido, y los guardias me echaban cuando me veían. Un día, me llevaron al cuartel y me dijeron que la próxima vez que me pillaran me quitaban todo el material. Como yo quería seguir dibujando lo que hice fue ir a hablar con el responsable para explicarle la situación y así fue como este hombre me hizo un escrito autorizándome a pintar tanto en el Retiro como en la Casa de Campo.

Recuerdo también cuando empecé a hacer la mili y un día el Capitán me llamó porque un Cabo le había dicho que me pasaba el día dibujando. Resultó que el Capitán quería aprender a pintar y me propuso que fuera su profesor de dibujo así que, me pasé toda la mili dibujando para el Capitán.

Poco a poco fui conociendo a gente y cuando veían mis dibujos enseguida me recomendaban para algún trabajo. Iba de un sitio a otro hasta que me contrataron en los almacenes de San Marcos como escaparatista. Recuerdo que cuando llegué, estaba todo colocado de un modo muy decimonónico y yo le di la vuelta a la decoración completamente. También me encargaba de hacer la publicidad y todas las campañas que hicimos, fueron un verdadero éxito. Después de San Marcos pasé a Aviaco como dibujante y después de un tiempo allí, me contrataron en Iberia que fue el lugar donde desarrollé la mayor parte de mi carrera profesional.

En Iberia empecé de prueba como dibujante y decorador y acabé como director artístico. Yo hacía todo lo que tenía que ver con la imagen de Iberia: desde logos, carteles publicitarios, creación de stands de ferias y diseño de delegaciones hasta los cabezales de los asientos, las vajillas y toda la decoración de los aviones. Antiguamente los aviones tenían su propia personalidad por eso los decorábamos con la intención de despertar emociones al viajero como calidez, confort y tranquilidad; todo formaba parte de la marca Iberia.

En aquellos tiempos una delegación de Iberia era mucho más que un lugar donde extender billetes y gestionar vuelos. Los españoles que viajaban por el mundo, cuando tenían algún problema se acercaban a las delegaciones de Iberia para pedir ayuda. Los comerciales les ayudaban y se encargaban de hacer gestiones que no tenían que ver con comprar un billete. Era una cuestión de humanidad, de ayudar a alguien de tu país.

Con la aparición de las agencias de viaje y posteriormente Internet, empezaron a quitar delegaciones. Todo ese cambio coincidió con mi retirada de Iberia y mi puesto no se volvió a cubrir así que, podemos decir que he sido el único director artístico que ha pasado por allí.

A lo largo de mi carrera he dibujado de todo y he usado múltiples técnicas, sin embargo, ha habido diferentes motivos que me han llamado más la atención como la tauromaquia o los barcos en tierra, por ejemplo. Siempre he dibujado o pintando dependiendo de mi emoción y para mí el arte tiene que ver con mover emociones, es decir, una pintura sea cual sea su estilo te tiene que arrancar una emoción.

La vida me ha ido llevando hacia el mundo del arte y de algún modo se ha materializado mi deseo de niño ya que a través de mi trabajo, he viajado por todo el mundo creando arte y cultura.

Me considero afortunado porque he convertido mi afición en profesión y lo único que he hecho ha sido trabajar y trabajar para conseguirlo. Mi consejo es que cualquiera que quiera dibujar tiene que aprender antes a dibujar cosas reales perfectamente, porque un artista llega a la abstracción después de un larguísimo proceso de dibujo y es a partir de ahí cuando empiezas a crear. Que no tengan prisa porque hay tiempo para aprender y para todo lo que se propongan.”

Ha sido un auténtico placer conocer a Alberto Moreno, artista de vocación y de profesión. Y como bien decía John Ruskin “arte bello es aquel en el que la mano, la cabeza y el corazón marchan juntos”.


Texto: Susana Ortega

Documentación Gráfica: Alberto Moreno Balaguer. Marisa Ortega, (con la ayuda inestimable de Victoria, gracias…)


 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *